Una Golden Visa es un programa de residencia por inversión que permite a ciudadanos extranjeros obtener un permiso de residencia —y en muchos casos una vía hacia la ciudadanía— a cambio de una inversión financiera en el país anfitrión. Estos programas han crecido en popularidad entre personas de alto patrimonio que buscan movilidad global, diversificación de activos y acceso a mejores sistemas de educación o salud.
La ARI (Autorização de Residência para Investimento) de Portugal es uno de los programas más buscados de Europa. Desde las reformas de 2023, la compra de inmuebles en Lisboa y Oporto ya no califica. Las opciones actuales incluyen:
Los titulares pueden viajar libremente por el Espacio Schengen y solicitar residencia permanente después de 5 años. La ciudadanía portuguesa está disponible tras 5 años de residencia legal.
La Golden Visa de España requiere una inversión mínima de €500.000 en inmuebles, o €1 millón en acciones de empresas españolas, deuda pública o fondos de inversión. Los beneficios incluyen residencia para toda la familia y el derecho a vivir y trabajar en España. Después de 5 años puede solicitarse la residencia permanente y, tras 10 años, la ciudadanía. Nota: España anunció planes para reformar la ruta de inversión inmobiliaria en 2025.
Grecia ofrece uno de los puntos de entrada más bajos de Europa. El umbral estándar es de €250.000 en inmuebles, aunque áreas de alta demanda como Atenas y Tesalónica ahora exigen €800.000. El programa otorga un permiso de residencia renovable de 5 años sin requisitos de estancia mínima. La ciudadanía está disponible tras 7 años de residencia legal.
La Golden Visa de los EAU es un permiso de residencia renovable de 10 años otorgado a inversores, emprendedores, científicos y profesionales talentosos. Las vías de inversión incluyen:
Los titulares de la Golden Visa de los EAU pueden patrocinar a sus familiares y no necesitan un empleador que patrocine su residencia.
Las Golden Visas ofrecen una movilidad global inigualable, especialmente los programas europeos que permiten viajar por todo el Espacio Schengen. La mayoría de los programas exigen una presencia física mínima, siendo ideales para viajeros frecuentes. Sin embargo, la debida diligencia es esencial: verifique que su inversión califica, contrate un abogado local con licencia y tenga en cuenta los impuestos en su país de origen. La UE ha incrementado el escrutinio sobre estos programas y las regulaciones pueden cambiar rápidamente.